Los cien Barrios Porteños. La Chacarita

En la historia de los barrios porteños, en esta ocasión detallaremos algunos aspectos del surgimiento del desarrollo de uno de los barrios centrales de nuestra ciudad de Buenos Aires.

La Chacarita, allá por el 1608, época colonial, donde la gobernación de Buenos Aires, no tenía la importancia de Virreinato (del Río de la Plara), existieron grandes chacras pertenecientes a los jesuitas, de las cuales el barrio toma el nombre. La orden religiosa de los Hernandarias, por compra o donación obtuvieron grandes lotes de terrenos que surgieron de los primeros repartos de suelo porteño.

Ya cercano a la formación del Virreinato del Río de la Plata, la corona española, dándole mayor importancia a estas tierras del cono sur, en 1767 expulsa a la orden religiosa y expropia todos sus bienes, declarándolos propiedad de la Corona (a cargo del Rey Carlos III). La junta de temporalidades fue la institución a cargo de la administración de las tierras, la cual comienza a lotear la zona.

Existe la asociación del barrio de Chacarita, con el de Colegiales. Esta relación es debida a que los primeros alumnos del colegio Nacional Buenos Aires, pasaban sus vacaciones en la zona del actual barrio de la Chacarita, albergándose en las viejas instalaciones jesuíticas. De allí nace el nombre de la Chacarita de los colegiales representada en el libro de Miguel Cane Juvenilia. Nombre del cual surgirían las designaciones de los barrios porteños.

  imagen del Artista Miguel Repiso (REP)

Ya cercano a las etapas de revoluciones e independencias americanas, alrededor de 1806, en el contexto de invasiones inglesas, el Virrey Santiago de Liniers, centro a la chacharita como área de concentración de tropas para expulsión de los ingleses.  Sucesos que dan el pie para que los porteños tomen conciencia de su situación, ayudados por el contexto revolucionario internacional, dando paso a la independencia argentina.

En la década de 1820, el ministro de gobierno Bernardino Rivadavia hizo un experimento de colonización en la zona de la Chacarita. Trajo inmigrantes alemanes, creó una colonia y la llamó “Chorroarín”. El experimento fue un fracaso y sólo el nombre del villorrio se ha perpetuado hasta hoy en una de las avenidas que circunscribe la Facultad de agronomía y veterinaria. Durante la época de Rosas, la Chacarita albergó a numerosas guarniciones militares y a centenares de indios tomados prisioneros durante la Campana del Desierto de 1833. Al respecto, un testigo comentará: “Bajo las galerías de los arcos se ven algunos soldados de Rosas, y en los sótanos bullen algunas familias de indios, todos medios desnudos, que piden limosnas en el mismo lugar donde sus padres vivieron…”.

Posteriormente, la Chacarita volvió a ser un lugar de huertos y sembradíos. Decenas de agricultores se afincaron allí para producir hortalizas, cereales, y “paja de Guinea”, usada por los morenos escoberos.

Entonces, la zona era uno de los lugares más agradables de los alrededores de Buenos Aires y también, la de las tierras más altas de toda la geografía porteña.

Pero la muerte llegó a la Chacarita en 1871. Cuando la locomotora “La Porteña” depositó en el otrora pequeño Cementerio del Oeste su fúnebre carga de víctimas de la epidemia de fiebre amarilla, que hizo estragos en la población de Buenos Aires.

En 1880, la cuestión de definición de la Capital vinculó a la Chacarita con la historia una vez más. El pueblo de Belgrano era, entonces, capital de la Nación, mientras que en el centro se ubicaba el gobierno de la provincia, a cuyo frente estaba Carlos Tejedor. El presidente Avellaneda acuarteló sus tropas en la Chacarita, lugar donde tenía su residencia, y allí, al mando de Carlos Pellegrini, las tropas nacionales se enfrentaron con el ejército de la Provincia. La “Ley Capital”, en ese mismo año, dio fin a toda disputa. Por sus disposiciones, los terrenos de Belgrano y Flores, más una buena parte de las antiguas posesiones jesuíticas, se incorporaron al ejido urbano. Entre tantas casas quintas queda aún la de la familia Comastri (más conocida como “El Mirador Comastri”), actualmente es la Escuela Nacional de Educación Técnica N° 34. Se encuentra delimitada por las calles Loyola, Fitz

Roy, Aguirre y Bonpland. La construcción es de 1870, y fue famosa porque en ella durmieron Roca y Pellegrini. Eran visitantes del señor Comastri, el Gral. Mitre y el doctor Alem y sirvió de escondite a Hipólito Yrigoyen durante el movimiento cívico de 1893. Por ese entonces, la zona era llana, para ser exactos, se la conocía como el valle del arroyo Maldonado, que actualmente corre entubado bajo la Avenida Juan B. Justo. No había construcciones en derredor, todo era campo, por el oeste se vislumbraban los montes frutales de la Chacarita de los Colegiales. Los lujos que dieron fama al lugar fueron la iluminacion a gas, el primer pararrayos del barrio y un sótano cargado con toneles que almacenaban los vinos que ellos mismos producían.

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