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EL POLIDEPORTIVO COLEGIALES Y SUS ALREDEDORES

unidad funcional

 

 

 

 

 

 

 

El Polideportivo Colegiales para quienes conocemos la historia del sector más que un sentimiento es un testimonio de una forma de adoptar medidas públicas sólo basadas en el aquí y ahora; esto es decir sin proyecto urbano a largo plazo y decidiendo todo por arriba en forma inconsulta. Sucedió antes y sucede ahora cuando el vecino fue y es poco menos que un convidado de piedra a la habitación de cuatro menos por costado en donde unos pocos deciden que nos conviene a todos.

Vayamos a los hechos.

En no más sesenta años el sector donde hoy incluso hay una pileta hubo canchitas de fútbol en donde llegó a jugar el extraordinario marcador de punta Silvio Marzolini. Todo ese lugar era ocupado por clubes barriales tales como el Fenix, Antártida Argentina, Adolfo, Sarmiento, entre otros cuya característica más sobresaliente fue que la creación la hicieron los vecinos en forma autogestionaria (¿cuando volveremos a esta forma de hacer las cosas?).

Con el tiempo y con la instalación del Mercado de Concentración Dorrego  ubicado históricamente desde la calle Zapiola por Dorrego hasta Niceto Vega, aquells canchitas de fútbol donde se jugaran memorables partidos de barrios contra barrios se fueron formando poco a poco las villas desplazando claro está a esos muchachitos que pasaban sus horas corriendo detrás de la pelota.

En la Villa de Colegiales famosa en el recuerdo de los vecinos más antiguos del lugar se podían encontrar dos sectores: uno urbanizado que se encontraba más próximo al complejo habitacional para el personal policial y de la Fuerza Aérea con calles de tierra alisada, viviendas de material con luz y en algún caso con acceso al agua potable ycomo dato a confirmar accediendo al gas natural conectado a la red.

El otro sector en lucha permanente con los Molinos Dorrego (actuales Silos) en posiciones contrapuestas porque no les permitían construir un pozo ciego que les diera acceso al agua era como cualquier asentamiento de hoy en día con casuchas de madera, chapa y el que se encontrase para construir una vivienda para la familia.

Así las cosas hasta 1976 cuando el Intendente Municipal, Osvaldo Cacciatore, comete uno de sus tantos urbanicidios no diferenciando los dos sectores. Hizo visitar vivienda por vivienda ofreciéndoles la mudanza a donde decidiera los habitantes. Muchos se mudaron en camiones provistos por el Ejército, otros decidieron quedarse y enfrentar el desalojo cuyo efecto se concretó mediante topadoras que se llevaron todo por delante dejando el terreno vacío (esto mismo pasó en el Bajo de Belgrano).

Vacío el sector se conviene con la Iglesia la cesión de distintos predios construyendo la actual facultad de agronomía por la calle Freire y beneficiados por la creación del Ceamse, los alumnos podían realizar sus trabajos prácticos de los desperdicios urbanos de la ciudad. Aún hoy se sigue manteniendo este atentado al medio ambiente y quien sabe qué consecuencias habrá en el futuro tanta acumulación de basura y por tantos años.

Al lado de la universidad de la UCA quedó un canchita de fútbol que fue remodelada plantándose panes se cesped, riego y en donde se juegan campeonatos pero con la diferencia que antes era de uso público y ahora es privativo a las desiciones de la Universidad.

En el polideportivo funcionaba el club Fenix con sus tribunas de cemento -actualmente siguen-, con sus baños, su confitería, sus canchas de basquet, tenis y la reciente construcción de la pileta, una verdadera joyita del sector.

Resumiendo, todo lo que hemos mencionado aconteció en un espacio de tiempo de cincuenta años.

Cincuenta años en que las autoridades municipales que pasaron decidieron sin consultar a nadie tanto como la estación de transferencia que hoy es utilizada por Edenor sin regular el uso del terreno como la erradicación del Mercao de concentración Dorrego (éste bajo la Intendencia se Saguier) y en el que también en una pieza del microcentro, unos pocos decidieron que era lo mejor.

Cincuenta años en los cuales se construyó la Escuela de Conde al 200, la canchita de bochas que usan los jubilados de la zona, diversos complejos habitacionales de los sindicatos y a la actual urbanización cambiándole la fisonomía urbana que antes  era de viviendas unifamiliares y hoy, en cincuenta años, valga la reiteración, cambió totalmente sin planificación urbana sin proyecto ni estudio ambiental de toda esa zona.

Así se hicieron y se hacen las cosas en nuestra ciudad. Todo por arriba, en forma inconsulta y que tácitamente menosprecia al vecino como gestor de hechos cuyo eje sea el vecino mismo…

 

 

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