EL URBANISMO SEGUN NECESIDADES DEL VECINO

En otra página hemos afirmado que existe otro urbanismo el cual es pensado desde las necesidades del vecino en contraposición al que sólo le importa cumplir con las leyes del mercado o sacar más ganancia al capital empleado, más allá de códigos, valores, etc.
Esta afirmación en la construcción del complejo habitacional del barrio Parque Los Andes queda explícitamente mencionada.
El 30 de diciembre de 1924 la municipalidad porteña decide el llamado a licitación para la construcción del complejo. Gracias a la transcripción textual del portal Wikipedia podemos leer en las bases el siguiente texto: “El costo de las obras sentado por las bases del concurso no podía superar los m$n 1.878.580 (provenientes de un empréstito para fomento urbano creado por Ordenanza Municipal del 17 de agosto de 1923). Se debía considerar el brindar vivienda a un número de entre 90 y 100 familias, con un promedio de 4 hijos cada una (brindando así unidades para familias de 2, 4 y 6 hijos). Es decir, se calculaba la cantidad de habitantes de la casa colectiva en entre 180 y 200 adultos y entre 360 y 400 niños. Además de las 3,5 y o 7 habitaciones, cada departamento debía tener una cocina y un baño con bañadera, lavatorio e inodoro. Las escaleras internas tenían que ser concebidas para que cada una sirviera a un número reducido de ambientes”
Como se afirmara en la otra página referida a este mismo tema Don Fermín Beretervide pensó en un urbanismo diferente pensado en las necesidades de los vecinos, no desde las inmensas moles de cemento levantadas en altura que sólo persigue mayores ganancias no respetando identidades barriales (como está sucediendo en nuestros barrios o en la mismísima ciudad), moles de cemento que en circunstancias hasta hacen dudar de la calidad del material empleado para la construcción.
Sólo le falló en la concepción racionalista de ese urbanismo moderno la construcción de (…) “Los locales comerciales fueron 23 (con 2 habitaciones cada uno), y además se sumaron un pequeño salón de espectáculos (concebido para alojar un teatro, un cine, una biblioteca, dictado de clases, conferencias), un jardín de niños y un subsuelo”, todo lo demás fue construido y sólidamente edificado. Le falló al arquitecto los locales comerciales que no pudieron finalmente consolidarse debido a la proximidad de la avenida Corrientes como centro comercial, aspecto que se fue dando de a poco y que lógicamente no podía adivinar que así sucedería.
Aquellas unidades del barrio Parque Los Andes fueron pensadas en función de las necesidades del vecino y desde sus necesidades los departamentos se debían ejecutar parcialmente en la planta baja, que además alojaría locales comerciales y una casa para el encargado. Se tendría que dejar aproximadamente un 50% del terreno libre para la circulación, evitando pozos de aire y corredores cerrados. Se privilegiaba una concepción racionalista de la arquitectura, evitando la ornamentación.
A modo de culminación de esta nota pensemos que harían algunas empresas constructoras en una manzana: ¿se preocuparían por dar bienestar a los futuros habitantes o en esa misma manzana construirían la cantidad de edificios que ordenanzas o leyes municipales lo permitan para luego vender las unidades habitacionales al mejor precio que se pueda?
Responder esta pregunta es lo mismo que definir qué tipo de urbanismo se propone: el de los vecinos o el que proponen hoy los nostálgicos del mercado y de los años noventa.

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Categoría: Noticias de la ciudadPasado y presente de Chacarita y ColegialesVecinos necesarios

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