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FUNDAMENTO DEL SIGLO XXI


“Cuántos argentinos se han pronunciado últimamente a favor de la vida, cuántas familias, cuántos jóvenes, cuantos ancianos. Por ejemplo, cuántos médicos y agentes sanitarios han expresado no cuenten conmigo para el aborto. En coherencia con lo que han jurado y por la vocación que han recibido y la misión que realizan en nuestra Patria. Porque Vale Toda Vida”, dijo el religioso en la catedral tucumana” (…) “Hoy hay muchos argentinos marginados que necesitan de otros argentinos. Necesitamos escuchar la voz de los que no tienen voz”, manifestó en sintonía con las palabras de Ojea.

Más temprano que tarde y al igual a lo sucedido en Diputados, las posiciones en favor de una u otra posición se radicalizaron y más allá de alguna chicana que pretendió dividir el tema en varias comisiones buscando alargar el debate indefinidamente o al menos, retrasarlo lo más posible cada uno dio su parecer respecto a la ley de despenalización del aborto con el mayor respeto de pensamientos (no actuó así la Presidencia del Senado que mediante la chicana aludida más arriba buscó imponer su criterio por encima de los legisladores en la sesión que tratará la ley el día 8 de agosto)

El Siglo XXI nos encuentra ante la adquisición de nuevos derechos, de nuevas políticas públicas inclusivas, de cambios conceptuales en la constitución y construcción sociales. A diferencia de otros siglos en que se retrocedió como por ejemplo el Siglo XX que fue el que se arrojó sendas bombas atómicas en Japón sobre ciudades indefensas y poblaciones civiles cuyas consecuencias aún ahora se siguen mostrando.

A diferencia del Siglo XX que fue el de la exclusión social ya sea mediante lo señalado más arriba, el holocausto producido por el Tercer Reich, el genocidio del pueblo armenio por Turquía, el bombardeo de Guernica, entre otros, el Siglo XXI se diferencia por la sanción de leyes tanto sea en nuestro país como en otros por la inclusión de temas pendientes tal como la igualdad de derechos de género, la sanción de matrimonio igualitario que consagra la voluntad de contraer enlace entre dos hombres o entre dos mujeres que es una forma también de respetar la libre elección en la orientación sexual de cada persona en forma ineludible y más allá de aquello que el tejido social entienda al respecto.

El Siglo XX fue el de la contraposición en forma violenta de dos pensamientos que aparentaban oponerse, dos pensamientos que parecían disímiles pero que en los hechos se asemejaban, significaban lo mismo, por subestimar u olvidar el derechos de las personas y los pueblos a decidir su propio destino (los acuerdos de Yalta después de la segunda guerra mundial en que los triunfadores de esa guerra se dividieron las zonas de influencia y dominio es la expresión más acabada de lo que ahora testimoniamos)

El surgimiento de los imperialismos norteamericano y soviético estuvo dominado por la elite gobernante que se arrogó el derecho de decidir sobre los pueblos convirtiéndolos en predicado y no en sujeto y verbo histórico.

El Siglo XXI en cambio parece querer convertirse en el siglo de los consensos y en los cambios profundos de los hechos acontecidos en el anterior.

La prédica permanente al diálogo del Papa Francisco I, la visita a distintos líderes religiosos de distintas creencias que es una forma de aceptación que pueden existir pensamientos distintos sin convertirse por eso en enemigos es el emblema del Siglo XXI.

La sanción en Diputados del derecho al aborto seguro, libre y gratuito que elimina la posibilidad de curanderos/as  realizando mal su trabajo cause el fallecimiento de niñas sin recursos económicos.

Pero más acá de esta sanción lo valioso es que sendas multitudinarias concentraciones pudieron ocupar un mismo espacio sin agredirse, sin violencia, sin someter a la otra parte al más cruel de los castigos.

Y en este sentido, parece ir en sintonía de este nuevo siglo con respecto al Siglo XX…

Publicado 10.7.2018

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