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HECHOS NO PALABRAS, SEÑORA PRESIDENTA

Nunca antes se había incumplido la promesa de reconstuir la red ferroviaria, y en verdad lo que afirmó la mamá de Lucas a raíz de la tragedia del Once se ajusta estrictamente a los hechos y a la complicidad por acción u omisión de las autoridades nacionales y de la provincia de Buenos Aires no quedando exenta las autoridades porteñas.

“Nosotros estamos convencidos de que Lucas nos está esperando en algún lugar”, dijo hoy esperanzada María Luján, mamá del joven desaparecido tras el trágico accidente ocurrido el miércoles pasado en la estación ferroviaria de Once, donde un tren se estrelló a 26 kilómetros por hora contra la valla parachoques, justo en el final de su recorrido. Yo hablé con alguien que lo vio a Lucas bajar vivo, con un cuello ortopédico, lastimado y muy shockeado. Calculo que lo deben haber dopado y por eso no pueda decir su nombre”, dijo la mamá del chico por Radio 10

Aunque duela o lastime el gobierno de la Presidenta Cristina Kirchner  no puede hoy mostrarse dolida y mucho menos sorprendida por un hecho en el que ya había antecedentes serios y cotidianos: el más reciente fue en las inmediaciones de la estación Flores de TBA.

Sinceramente nos preguntamos cuántos muertos necesita la clase dirigente para moverse y hacer lo que tiene y -debe- hacer. ¿Alcanza con solidarizarse cuando antes no se hizo lo que se debió hacer? ¿Algunas lágrimas devolverán a la vida a los muertos de la tragedia de Once?

No, le decimos a la Presidenta Cristina, ¡NO ALCANZAN!

Las medidas hay que tomarlas en el momento oportuno y no cuando llega lo irremediable.

¿Se esperará que se caiga algún pasajero que viaja en el techo de alguna formación de la ex Línea San Martín? ¿Allí si es que ocurre, esperemos que no, también habrán palabras de solidaridad cuando ya hubo antecedentes lamentables?

¿Qué espera el Ministro Randazo para cumplir la promesa del Presidente Néstor Kirchner de reconstruir la red ferroviaria?

Lucas trabajó en un call center cercano a la estación de Once. Como todos los días fue a trabajar, pero nunca llegó a destino. Al enterarse de la situación, María Luján y su otra hija, de 16 años, comenzaron a llamarlo al celular, pero no contestaba. A partir de allí comenzó la búsqueda.

Por seguro que habrá juicio, alguien irá preso –si es que va- pero de todos modos quienes tienen la responsabilidad de reconstuir la red ferroviaria no lo harán.

Aunque luego, una vez más hayan palabras de solidaridad cuando hay que decirlo antes que esas palabras era necesario hacer lo que se debe hacer.

Ya es tarde, Señora Presidenta, aunque duela decirlo…

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