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La ciudad de los muertos; Cementerio de la Chacarita.

Seguimos recorriendo nuestro barrio de Chacarita, en esta ocasión es el Cementerio de Chacarita quien sera el protagonista de nuestra nota. Nuestro Cementerio es uno de los lugares mas característico, donde gira la historia de Chacarita, por eso mismo merece tener su espacio en el mes de aniversario del Barrio. 

Empieza mi recorrida, pero me encuentro una gran entrada y me llama la atención que solo había dos o tres puestos de flores, y recuerdo que mi mama me contaba la cantidad de puestos donde abundaban las flores para llevarle a algún familiar. Subo los 8 escalones de mármol blanco y a medida que los subo, voy entrando en esta Gran Ciudad donde abundan diagonales, nichos, bóvedas, sepulturas en tierra y una gran arquitectura.

En 1871, la Ciudad de Buenos Aires, es azotada por una gran epidemia de fiebre amarilla .

La cifra oficial de personas fallecidas dicha por especialistas era de 13.614, la mitad eran niños.

Según se decía, los vectores de la fiebre amarilla, llegaron en un barco procedente de Asunción del Paraguay y encontraron lugares para reproducirse en charcos, pantanos de zonas cercanas al puerto.

Los primeros casos fueron en casas del barrio de San Telmo. Esa enfermedad se extendió por los barrios más populares de la Capital, llegaban a morir hasta 1000 personas por día.

Como los hospitales no daban abasto, deciden fundar un nuevo cementerio.

En ese momento Sarmiento y Alsina, eran Presidente y Vicepresidente, y deciden abandonar la ciudad y  a sus habitantes, el diario “La Prensa decide publicar “Hay ciertos rasgos de cobardía,  que dan la medida de lo que es un Magistrado y de lo que podrá dar de sí en adelante, en el alto ejercicio que le confiaron los pueblos.”

Los ciudadanos, deciden reunirse en la Plaza de la Victoria (hoy plaza de Mayo), y ahí se conforma una Comisión popular de salud pública a cargo del Dr. Roque Pérez y así deciden suplir a quienes deberían hacerse cargo.

Se empieza hacer el trabajo de trasladar los cuerpos en el Llamado “Tren de la muerte» que tenía como locomotora a la legendaria “Porteña” ,que era la que usaban los ciudadanos para transportarse de un lado a otro.

Esta empieza hacer su recorrido desde Avda. Corrientes y Jean Jaure, seguía por Avda. Corrientes y Medrano hasta Avda. Corrientes y Scalabrini Ortiz, sus tres vagones llegaban cargados de cadáveres.

El cementerio no contaba con la suficiente higiene, sumada a la gran cantidad de víctimas y se dice que llegaban a cremar hasta 600 cadáveres por día.

Los vecinos se empiezan  a quejar por los olores y deciden clausurarlo en 1875 y siguió funcionando hasta diciembre de 1886 y desde ahí es clausurado definitivo.

Al haber tanta gente moribunda, abundaba el vivo que hacia firmar para que le cedan la propiedad, y cuando aparecía algún familiar se encontraban con esta situación  y comenzaban los juicios por desalojo para poder recuperar esos bienes…

Hoy en día, el cementerio es un lugar visitado, por algunas personas que van a rendirle tributo a algún familiar y también es visitado por muchos turistas que deseamos conocer este lugar y visitar la gran cantidad de mausoleos que dentro de sus construcciones albergan personas famosas de distintas disciplinas de nuestro país.

Hoy recorrí esta Ciudad y pido hablar con cuidadores de distintos sectores, como también con Marcos que trabaja hace más de veinte años acá y es uno de los chóferes de la combi que traslada a los visitantes de punta a punta el cementerio según el sector que vaya. Le pedí si me podía contar alguna historia de fantasma o leyendas….y me cuenta de algún espíritu en pena que recorre diagonales de noche. La historia de un taxista, que circula por los alrededores del cementerio y que tiene la particularidad de llevarte a un viaje sin retorno. Dicen que es un Falcón antiguo, con un extraño chofer esquelético, muy extraño, pálido y sin expresión.

Se dice que a los alrededores del cementerio los días jueves, bajo una luna llena, se ve una curiosa figura, precisamente x la calle Jorge Newbery, cerca de las vías, en un árbol cercano al muro, un extraño espiritu de un hombre ahorcado desde una de las ramas más altas. Otro empleado me cuenta que se ve un cuerpo en muy mal estado, con ropa sucia y antigua, con una expresión de dolor, bien podría haber sufrido la fiebre amarilla (al no haber documentación de la gente fallecida no se podría saber) y al instante desaparece.

Al recorrer las diagonales , descubro su gran arquitectura de las bovedas, y que su ves, me doy cuenta el gran abandono que hay de ellas, quizás porque los familiares fallecieron o ya no  desean ir más, no se ven flores, sólo calles desiertas, frías, húmedas y por momentos tenebrosas.

Llegó hasta la esquina de la calle 6 y 33 y me  encuentro con una hermosa estatua de bronce de más de un  metro sobre un pilar, es un señor muy bien vestido, con chaleco y moño y muy sonriente. Con su pierna izquierda flexionada, su mano izquierda dentro del bolsillo del pantalón y permite que podamos poner flores debajo de su brazo. La mano derecha redoblada a la altura del abdomen, donde podemos colocar un cigarrillo encendido entre sus dedos. Al costado hay una puerta que está cubierta de placas y es el acceso en donde descansan sus restos y lo de su madre. Dice un empleado que es interesante ver que al pasar el tiempo la gran cantidad de placas que se van agregando y muchísimas de turistas extranjeros… El gran Carlitos Gardel

Sigo caminando y me encuentro con el Mausoleo de bronce del Ingeniero Jorge Newbery, fue el pionero de nuestra aviación.  Fallece en un accidente aéreo en Mendoza.

Veo una gran arquitectura, donde cinco cóndores andinos con expresión de sorpresa  ante ese cadáver

Cuatro de ellos están agrupados y uno se separa del grupo.

Pido a Marcos el chofer de la combi, que me traslade hasta algún sector para conocer y me lleva al “Recinto de las personalidades”, es un espacio circular, con mucho verde, que rodea las tumbas de gente muy conocida y querida, con unos monumentos preciosos.

Al frente me encuentro con el Sr. OSVALDO PUGLIESE, con una hermosa estatua suya, daba la sensación que estaba en vivo tocando ese hermoso piano de cola y a unos metros, ahí estaba el , ANÍBAL TROILO “PICHUCO» haciendo sonar su bandoneon .

Y a un costado ALFONSINA STORNI, quizás recitando una poesía al lado de su queridísimo amigo QUINQUELA MARTIN , en su tumba muy colorida con una especie de maqueta que representa al barrio de la Boca, y al  riachuelo  con una inscripción que dice “ El hombre que inventó el Puerto Vuelta de Rocha.

ADOLFO PEDERNERA, importante  jugador de River, considerado uno de los mejores jugadores. En su tumba se encuentra una escultura  con una pelota.

Me doy vuelta y veo una estatua de bronce de mas de un metro de alto con un Sr. Sonriendo y al verlo me hacia acordar cuando de chica y veía sus películas y soñaba con un abuelo asi, es LUIS SANDRINI.

Sigo mi recorrido  por  este Recinto y me encuentro con JUAN GÁLVEZ, piloto de Ford, en toda su trayectoria de Turismo Carretera con 9 campeonatos en esta categoría, la más popular en la Argentina  hasta la actualidad .

Camino y cruzo una calle en forma circular donde  esta la Capilla.  Sigo por diagonales  y calles desoladas hasta el Panteón de SADAIC (Soc. De autores y compositores)me dice un cuidador que es privado y que no puedo ingresar, y le pregunto si Gilda y Gustavo Ceratti estaban ahí, y me hace un comentario muy curioso, que al fallecer Gilda, sus ventas se había duplicado o triplicado y quien fuera su marido tenía una deuda muy grande con la Asociación y es por eso que es llevada al primer piso de la galería 24, nicho 3635 y hasta ahí fui. Me sorprendió la gran cantidad de flores y cartas que había , que parecía que el pasillo  era sólo de ella. Busco como llegar hasta el Panteón Nuestra Señora de la Merced, primer piso, nicho 2912, pasillos con varias filas de nichos con tapas de mármol, con música suave de fondo, y leo su nombre en una placa GUSTAVO CERATTI “GUS» 11.8.1959  4.9.2014.

Quiero ir a un lugar más, buscando la bóveda de RINGO BONAVENA, ese personaje que mis papás nombraban y lo encuentro detrás de una puerta de vidrio muy sucia, se alcanzaba a ver su ataúd de fondo, y sobre las paredes de costado fotos, al mirar al piso, sólo veía tierra, monedas y billetes y al reflejarme en esa puerta de vidrio….pensaba y se me hacia un nudo en la garganta.

Y ahora si, camino por la calle principal hasta la salida , subo los ocho escalones de mármol….me giró para mirar esta Ciudad de los muertos…..Y recordé la película Coco de Disney….Nunca nos olvidemos de ellos….

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