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LA COPA DEL MUNDIAL EN CASA… EL RECIBIMIENTO, LOS FESTEJOS Y MAS!

Nuestro equipo llegó de Qatar, en un vuelo de Aerolíneas Argentinas, en un viaje de         . Arribando a Ezeiza a la madrugada del 20 de diciembre, exactamente a las 2, 23 hs. Autobombas dieron la bienvenida a los Campeones, en un escenario aguardaba La Mosca, la Banda que creó la música y letra del emotivo y ya mundial MUCHACHOOOS.  A las 2,55 hs. se abrió la escotilla por donde comenzaron a bajar auxiliares y el fotógrafo de la Selección.  Y la imagen que todos esperábamos se hizo realidad: Lionel Messi, apareció radiante con la Copa del Mundo en alto.
Lo escoltaban Lionel Scaloni y Claudio Tapia. El equipo completo se trasladó por una alfombra roja hasta el micro descapotable que los aguardaba para que pudieran saludar al público que se acercó, pero, esto recién comenzaba. Fue lo inimaginable. 
Ya rumbo al predio que tiene la AFA en Ezeiza, abriéndose paso iban patrulleros y motos, para custodiar al bus y proteger a los futbolistas campeones, nuestros muchachos. Ante la multitud que los esperaba desde la noche anterior. En medio de un furor colectivo La Scaloneta y sus integrantes cantaban el himno que generó este Mundial… «MUCHACHOOOSS», que La Mosca puso en boca de todos.
Este es el comienzo de una caravano que no fue la prevista, igualmente exitosa. Entre idas y vueltas, la Selección Argentina, fue de cambio en cambio por un hecho histórico y único. El Pueblo Argentino había salido a la calle, a vivarlos, cantarles, aplaudirlos… Eran entre 4 y 5 millones de personas habían decidido salir a festejarlos a la calle.
Se tenía como cierta la cita en el obelisco porteño. No pudo ser. Los kilómetros que el bus hizo hablaban de la imposibilidad de ese encuentro por la afluencia de público. Jamás visto en nuestra historia, todo era festejo, algarabía. Había llegado el momento de la alegría colectiva, necesaria, tan sanadora. Habíamos vivido los tiempos de la pandemia, del encierro, de tantos adioses y ahora se inauguraba el tiempo del abrazo entre todos. Nos juntaba una pelota, y un referente, Lionel Messi. Humilde y grande, cascoteado por los desconocidos de siempre, que iba creciendo en su figura ya mítica. Nuestro imaginario popular tiene a Maradona como su totem. Como tal, ya no está entre nosotros, sí en nosotros. Cómo  y quién podía acercarse a él, El Diego… Y sí, Lionel Messi pudo hacerlo desde su grandeza y genialidad. Dueño de un perfil bajo que rompió definitivamente en los partidos del Mundial. Nunca había dejado de ser un argentino en Europa. De pocas palabras, de muchos actos, Messi se reparte entre una vida familiar y deportiva, y una intensa obra social, casi desconocida. Las caras de Messi, ese que está atento a las necesidades del otro y allí está. Las capas de la cebolla. Esta vez nos asombra cuánto bien puede hacerse desde el lugar de privilegio que ocupa. Nos hizo felices su gesto de topo giggio, su cara de cabrón frente al holandés, y el que quedará en nuestra historia, el porteñísimo: «qué mirá, bobo. Andá
pa yá…» y fue la frutilla del postre, nuestro Leo no es una maqueta, tiene voz y voto, Y está del lado y la vereda de los buenos…
                                                                           Cada uno de nuestros campeones, vuelve año a año, a su pueblo natal, a pasar las fiestas con los suyos. A sus barrios. Esto hace de esta Selección una representación, un colectivo, que sabe que todo es efímero, que los valores son los que te hacen ser, dentro y fuera de la cancha. Es una Selección de lujo, cada uno aporta desde  lo personal a lo colectivo y esa libertad se nota en cada juego. Juegan y disfrutan. Son ídolos pero no se la creen y eso les da un rasgo único, de pueblo. 
                                                                             Finalmente, del recorrido ideado para la Selección pasó a un cambio que exigía lo atípico por grandioso, del recibimiento, está vez, sí comprobado: Cinco millones de personas que esperaban en las calles, rutas y lugares posibles para ver a su Selección.
Ni la Casa de Gobierno ni el Obelisco, servían para contener a esa multitud que esperaba verlos. 
                                                                              Se decidió por fi, que lo harían en helicópteros, saliendo desde Parque Roca para sobrevolar la Ciudad, desde ellos podían saludar a la multitud más grande que haya esperado a una Selección Nacional. Y así fue, ante el asombro y emoción de nuestros Muchachos. Los mejores Jugadores del Mundo.
                                                                               Esta fue la respuesta a las palabras que en Qatar, declaran:  «VAMOS A LLEVAR LA COPA  A ARGENTINA.  AL PUEBLO ARGENTINO…»  y lo hicieron. Y la trajeron.  La necesitábamos, y esto generó empatía, amor, alegría y fuerza. Ya está dicho.   VAMOOOOO   MUCHACHOOO …..
gracias gracias gracias 

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