NO OLVIDAR…

Los grupos económicos fueron los que pusieron a Videla, no fue la junta militar quien nombró a José Alfredo Martínez de Hoz. Fue al revés y eso es lo que historia oficial u oficiosa no dice.

El 24 de marzo de 1976 es ya una historia triste y lamentable. Pero haciendo un ejercicio de memoria no todos están siendo juzgados: algunos grupos económicos que se beneficiaron con la salvajada que se vivía por esos momentos están vivitos y coleando como si estuvieran silbando bajito haciéndose los distraídos: los grupos económicos fueron los que pusieron a Videla, no fue la junta militar quien nombró a José Alfredo Martínez de Hoz.
Fue al revés y eso es lo que historia oficial u oficiosa no dice. Ningún tirano, desaparecedor, dictadorsuelo, puede concretar nada si no lo apoyan los grandes grupos concentrados de la economía.
No fue Videla quien nombró a Martínez de Hoz sino al revés.
A pesar de todo el desastre que se vivió a partir de aquel 1º de julio de 1974 cuando fallece el General Perón; a pesar que las contradicciones internas del Movimiento donde se encontraban los sectores desprendidos del ideario marxista convencional enarbolando, decían los opuestos, el trapo rojo y por el otro lado los grupos de la Triple A con sus asesinatos a mansalva y a plena luz del día, a pesar de un conductor avejentado o enfermo al que había obligado la situación a asumir la Presidencia de la Nación cuando su voluntad era muy otra, a pesar de todo esto el peronismo seguía funcionando.
Fueron los trabajadores los que impusieron la huida del “brujo” López Rega con una concentración masiva concretada por el caudillo Lorenzo Miguel un tradicional militante del Movimiento Nacional y Secretario General de la Unión Obrera Metalúrgica.
Días antes que el brujo tomara el avión, cuantiosas columnas la UOM y la CGT llegaban a Plaza de Mayo reclamando el fin del reinado de López Rega. Le fue imposible resistir.
Pero no todo quedó en este hecho fundamental e importante por cierto. Tiempo antes en otra política, en otra medida en sintonía con el ideario peronista el Congreso de la Nación había sancionado la Ley de Asociaciones Profesionales que era una herramienta eficaz y necesaria para que los trabajadores pudieran discutir en pié de igualdad con el empresariado.
Esos grupos concentrados de la economía, los mismos que produjeron el golpe del 24 de marzo de 1976, designando a Jorge Videla como Presidente de la Nación, no hicieron esperar demasiado su respuesta: el rodrigado y el disciplinamiento social sería el instrumento eficaz para “educar” a la sociedad, algo que pudieron lograr mediante los años noventa con la cleoptocracia de un gobierno ávido de negocios particulares a expensas de la sociedad en su conjunto.
Los primeros años de la dictadura de los grupos económicos, aquellos que hicieron desaparecer a muchos jóvenes, adolescentes y niños, establecieron como política de Estado ejemplificadora el terrorismo de Estado que dieron en llamar la “guerra sucia”
Esa primera época fue la de la plata dulce y en un ejercicio de memoria, nobleza obliga, veamos que a muchos pequeños o medianos empresarios con el dólar barato -demasiado barato- más que modernizar sus maquinarias -Brasil lo hizo, Chile lo hizo- salieron por el mundo a demostrar el “poderío argentino”. Fueron los años de los “déme dos”, una expresión trágica, de quienes compraban porquerías en Brasil y las traían a la Argentina presentándolas en sociedad como si fueran los grandes avances de la tecnología.
Nobleza obliga decirlo.
Fueron los años de gran endeudamiento y que después vinieron los tiempos de “achicar el Estado para agrandar la Nación”. Llegó la política del ajuste, la época del blindaje económico cuando un impresentable dijera ¡”Que lindo es dar buenas noticias!”
El 24 de marzo de 1976 y el 20 de diciembre de 2001 tiene toda una línea que une ambos extremos: plata dulce y convertibilidad resultaron fatídicos para nuestro país pero más aún para la sociedad en su conjunto.
Entedámoslo bien: cuando se compran espejitos de colores creyendo que se compra el paraíso con Adán y Eva vivitos y coleando, ninguna otra cosa puede pasar que lo sucedido.
Esta es la historia de los grupos económicos en la Argentina, la historia de los últimos 34 años, cuando Alfredo Martínez de Hoz designa a Videla como Presidente de la Nación.
En esta historia, la que no se ha escrito antes de ahora, es la historia de un país a la deriva, un país donde los grupos concentrados de la economía si les conviene rematan el patrimonio nacional, si les convienen llaman a las Fuerzas Armadas para poner orden.
Claro que una vez que sus miembros son juzgados por aquello que les mandaron a hacer, por hacer desaparecer a una generación, ellos, los grupos económicos, mirarán para otro lado y silbando bajito dirán “yo no fui”

Categoría: Buenos Aires, ayer y hoy

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