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PUESTA EN MARCHA DEL TRASBORDADOR NICOLAS AVELLANEDA

Allá lejos pero no hace mucho tiempo la Ciudad de Buenos Aires y conurbano bonaerense que se conoce bajo el nombre del “Área Metropolitana” encontraban distintas vías de comunicación entre sus territorios limítrofes y/o vecinos: los puentes hacían a esos efectos pero que con el paso del tiempo, con las distintas etapas de la historia urbanística o propiamente con la llegada del modernismo ya no cumplían acabadamente como sucedía antes.

Ahora y más allá de alguna especulación electoral, parece querer retomar aquella comunicación a la que hacíamos alusión más arriba.

La puesta en marcha de este Transbordador es un símbolo de unión; en aquellos años, los traslados se realizaban con un vagón colgante suspendido por cables de acero de 20 mm de diámetro, que se desplazaban a través de un riel de 77 metros de largo ubicado en la parte superior y unido en sus extremos a cada lado del río, por pilares. El trayecto se cubría en poco más de cuatro minutos, era gratuito y podían cruzar 30 personas al mismo tiempo.

La incipiente industrialización se venía desarrollando sin prisa pero sin pausa pero que los aires del menemismo liberal truncaron imponiendo sueños que se parecían más a una pesadilla y que copiando pensamientos nacientes en 1976 bajo gobiernos de facto paralizaron aquellos dulces sueños industrializadores quedando tan sólo la peor de las pesadillas en la cual resultaba lo mismo la industria pesada que fabricar caramelos como afirmó un funcionario por aquellos momentos de nuestra historia.

Cabe recordar que el porteñísimo barrio de Barracas y la ciudad de Avellaneda en Provincia de Buenos Aires eran llamados por los porteños y bonaerenses bajo el nombre de “Barracas al norte y Barracas al sur” respectivamente dada la funcionalidad industrialista de ambas localidades.

Leemos en www.Buenosaires.gov.ar:

“La idea es que este gigante de hierro móvil, que conecta la ribera porteña del Riachuelo con la Isla Maciel, vuelva a desplazar su barquilla de orilla a orilla trasladando transeúntes y vehículos, como lo hizo entre 1914 y 1960, aunque ahora ya no se tratará de obreros fabriles y peones del puerto sino de turistas ávidos de nuevas experiencias.

En aquellos años, los traslados se realizaban con un vagón colgante suspendido por cables de acero de 20 mm de diámetro, que se desplazaban a través de un riel de 77 metros de largo ubicado en la parte superior y unido en sus extremos a cada lado del río, por pilares. El trayecto se cubría en poco más de cuatro minutos, era gratuito y podían cruzar 30 personas al mismo tiempo”

Estamos convencidos que esta obra junto a la del Puente La Noria, ambas de importancia estratégica porque unen importantes zonas del área metropolitana devengarán en regresar a esos tiempos industrialistas que sólo un pensamiento incoherente o disperso podría tomar como factible o necesario concebido desde los años 1976 y 1989.

Concluyendo resta decir que junto a comisiones de distintos países será propuesto para ser declarado como Patrimonio de la Humanidad, aspecto que sería un nuevo logro tanto sea para la ciudad como para el conurbano bonaerense.

 

 

 

 

 

 

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