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RADIOGRAFÍA PORTEÑA

La ciudad como los barrios es un tejido urbano resultando erróneo dividirla en un sur misérrimo y un norte opulento.

Peor aún desde una visión cuasi-sociológica o desde las ideologías de museo de telarañas se toma a la Avenida Rivadavia como una suerte de frontera entre uno y otro que no resiste un análisis serio dejando huecos imposibles de sostener.

Nos explicamos.

¿El cruce de las Avenidas Belgrano y Entre Ríos pertenece al sur o al norte capitalino? En Caballito, la calle Doblas, el Parque Rivadavia y adyacencias a qué frontera pertenece. ¿Podemos hablar de misérrimo u opulencia?

¿En este mismo barrio la calle Avellaneda y Primera Junta a que sector pertenece tanto uno como cruzando la avenida?

¿La Avda Warnes en Paternal es el norte opulento? En Parque de los Patricios, hacia el sur y más concretamente la calle Rioja a ¿qué sector pertenece? ¿El playón de Chacarita y que algunos en forma despectiva le empezaron a llamar “Villa Fraga” que es el sur o el norte?

Pero si la cosa es meter la vida cotidiana en una ideología el resultado será imposible dejando huecos incomprensibles.

Que existe sectores que pertenecen al tejido urbano históricamente olvidado o dejado de lado en gran parte por las epidemias que se sucedían desde 1852 como el cólera, el tifus y la de fiebre amarilla de 1871 que cambió para siempre la fisonomía de la ciudad, la llegada de corrientes inmigratorias con promesas de bienestar y progreso del procerato de entonces es cada vez más evidente.

Barrios como La Boca, San Telmo, Barracas, Parque Patricios pertenecen al sudeste que llega hasta Nueva Pompeya, a partir de aquí el sudoeste que llega a Villa Riachuelo son sectores contaminados que corren paralelo al Riachuelo y que cruzando los límites de la Ciudad se convierte en Río Matanza.

Los barrios de La Boca, Barracas, Soldati, Flores Sur, sectores de Mataderos y Lugano son los sectores que presentan un mayor grado de descuido, volviendo a nuestro punto de partida, la Avenida San Juan y la desviación por Chiclana y su continuación por Francisco Fernández de la Cruz la que puede denunciar miseria y opulencia.

Sin embargo este análisis cuasi-sociológico no puede servirnos como denominador común de la ciudad que es la contaminación ambiental producto de irresuelto de un tránsito caótico, las playas de maniobras de algunas terminales o de estaciones como Caballito y Colegiales en donde el gobierno nacional y el porteño deben abrir un canal de diálogo encontrando un destino a estos amplios terrenos que, si vamos al caso están a la deriva.

También es preocupante los basurales a cielo abierto en sectores de Soldati y las cercanías al Riachuelo donde parece que se han olvidado que allí también lo habitan vecinos con idénticos derechos, no cayendo en discriminaciones o en conceptos vacíos de contenido.

El problema ambiental resulta cada más serio, qué hacer con los desperdicios que se amontonan y se los entierra en los rellenos sanitarios contaminando el Gran Buenos Aires, la solución al transporte y al tránsito, son problemas a resolver pero observando el Área Metropolitana como un todo conviniendo acuerdos entre la Ciudad y los municipios del conurbano.

Es de esperar  que avancemos hacia un urbanismo nuestro teniendo una mirada amplia, una visión que cae muchas veces en lo panfletario y no aportando a las soluciones cada vez más urgentes de resolver.

Imagen gentileza de www.nacionalrock.com

 

 

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