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RECORDANDO AL ALMIRANTE GUILLERMO BROWN

Quién sino el Padre de la Armada Argentina puede recibir los honores sino quien se ganó los galones de Almirante en los campos de batalla. Hombre cabal amó a su tierra de adopción como a su Patria misma;  aún hoy en terrenos pertenecientes al hermoso barrio de La Boca se puede ver aquello que fue su casa y que se conoce bajo el nombre de Casa Amarilla.

Leemos en Wikipedia.org.ar, la Enciclopedia universal:

“Guillermo Brown (nacido William Brown; Foxford, Condado de Mayo, Reino de Irlanda (actual República de Irlanda), 22 de junio de 1777 – Buenos Aires, Argentina, 3 de marzo de 1857) fue el primer almirante irlandés nacionalizado argentino de la fuerza naval de la Argentina, tanto en la cronología como en el prestigio. Consagró su vida al servicio de su patria de adopción”

“Consagrar su vida”, en términos del Gran Almirante de ningún modo es literatura o un invento sino producto de una vida que hizo honor a su profesión y mientras tantos llevan el reconocimiento en importantes lugares, Don Guillermo Brown descansa en paz en lugares que no corresponde a una persona de su incalculable prestigio.

Hombre fundamental en la lamentable guerra contra el Brasil (los hermanos no deben pelearse), fue el que orientó a generaciones posteriores a seguir sus enseñanzas y dominar las siempre traviesas oleadas aguas que parecen querer tragarse todo.

“Había alcanzado matrícula de capitán cuando en 1796 fue apresado por un buque inglés y obligado a prestar allí servicios. Esa nave inglesa fue luego apresada por un navío francés y conducido prisionero de guerra a Francia, de donde logró fugarse. Al regresar a Inglaterra reanudó su carrera marítima” , lo que nos habla de una vocación irrenunciable.

“El 18 de abril de 1810 con la fragata “Jane”, de su propiedad, arribó a Buenos Aires en gestión comercial y permaneció dos meses en la entonces capital del Virreinato del Río de la Plata, siendo testigo de la revolucionaria semana de Mayo.

Brown y su aporte a la Causa Nacional (…) Años después, en la Banda Oriental dominada por los marinos realistas, Brown luchó contra ellos. Apresó la goleta “Nuestra Señora del Carmen” y la balandra “San Juan de Ánimas”; intentó abordar con un bote y veinte marineros al bergantín de guerra “Cisne”, y transportó también armas, víveres y oficios del gobierno de Buenos Aires a los patriotas de la Banda Oriental. Era pues un militante de la causa de Mayo, cuando en marzo de 1814 el Directorio le confirió el grado de Teniente Coronel y lo puso al frente de la escuadra para que defendiese la libertad y el honor argentino.

¡Tantas cosas se podrían decir de este gran hombre que cualquier palabra de agradecimiento queda corta!

Gentil hombre en su justo término, maestro de quienes libraban batallas a su lado, el Padre de la Armada, por si fuese poco, nunca recurría a órdenes militares sino que como un Gran Maestro le enseñaba al personal inferior en la jerarquía militar con afecto, explicando todas las veces necesarias qué era lo que se debía hacer dando las razones de ello: un auténtico docente.

“Las acciones contra la escuadra realista se libran en aguas de Montevideo, frente al Puerto del Buceo, entre el 14 y el 17 de mayo de 1814, en el llamado combate naval del Buceo, obteniendo Brown una victoria completa. Los realistas incendiaron 2 de sus buques y 5 naves de su escuadra; algunas de sus naves entraron de nuevo a Montevideo, mientras otras huían rumbo a España.

El triunfo de Brown en este combate coadyuvó a las operaciones terrestres lideradas principalmente por José Gervasio Artigas y José Rondeau, y trajo aparejada la liberación de Montevideo, que así pasó al poder de las fuerzas patriotas, hecho que se produce el 23 de junio de 1814. Según San Martín, la victoria de Brown en aguas de aquella plaza era “lo más importante hecho por la revolución americana hasta el momento”

Nunca serán suficientes las palabras de agradecimiento y reconocimiento a este Hombre; jamás podrá darse por concluido el homenaje que le debemos.

Quizás por eso, sólo queremos decir: MUCHAS GRACIAS SEÑOR ALMIRANTE GUILLERMO BROWN.

Desde el cielo ilumina nuestros pasos.

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