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Se cumplen 100 años del genocidio armenio

En medio de la negación turca por reconocer el primer gran crimen contra la humanidad del siglo XX, Armenia recordará con un acto a las victimas.
Armenia prepara la conmemoración del centenario del genocidio de hasta un millón y medio de armenios perpetrado por el Imperio otomano, en medio de la negación turca del primer gran crimen contra la humanidad del siglo XX.

El aniversario se celebra este viernes, cien años después de que comenzara la matanza sistemática de la minoría armenia que vivía bajo el Imperio con capital en Constantinopla y que estuvo a punto de acabar con ese milenario pueblo cristiano.

Los presidentes de Rusia, Vladímir Putin, y Francia, Francois Hollande, cuyos países acogen una nutrida minoría armenia, han confirmado su presencia en la ceremonia que se celebrará a las afueras de Ereván.

Armenia, en tanto, canonizó ayer al millón y medio de mártires del genocidio cometido hace un siglo por el Imperio Otomano, para lo que contó con la presencia del Vaticano y de las principales iglesias cristianas del mundo.

Las víctimas del “primer genocidio del siglo XX” -como lo definió el papa Francisco, lo que desató las iras de Turquía, que se niega a reconocerlo oficialmente-, fueron proclamadas “mártires” de la Iglesia Apostólica Armenia, la más antigua del mundo.

La canonización tuvo lugar al aire libre a escasos metros de la catedral de Echmiadzin, consagrada en el siglo IV, donde se congregaron los descendientes de las víctimas y decenas de miles de armenios venidos de todos los rincones del mundo.

A partir de ahora, los mártires del genocidio pasan a ser una comunidad espiritual a la que los fieles armenios pueden dirigir sus oraciones. Los que se salvaron, por sus propios medios o ayudados por misioneros, diplomáticos o sus vecinos turcos, rehicieron sus vidas en la Unión Soviética, Irán, Siria, Estados Unidos, Francia o Argentina, donde integran la célebre diáspora armenia.

La ceremonia solemne fue oficiada en presencia de los restos de las víctimas de las matanzas cometidas entre 1915 y 1923 que fueron reunidos en un solo osario, que será a partir de ahora objeto de culto y peregrinación.

Durante la canonización también fueron mostradas en público varias reliquias de renombre universal guardadas en Echmiadzin como la lanza que el centurión romano Longinos clavó en el cuerpo de Cristo en la cruz.

El servicio eclesiástico estuvo precedido por una breve procesión, tras lo que, entre coros y oraciones, los líderes religiosos armenios pronunciaron una encendida homilía en la que aludieron a la obligación moral de recordar a los que sufren tormentos.

Las iglesias apostólicas de todo el mundo, donde viven desperdigados unos 10 millones de armenios, celebraron servicios eclesiásticos y colocaron los famosos cruceros de piedra o Jachkar (jach, cruz; kar, piedra) en memoria de las víctimas.

La canonización fue seguida por un minuto de silencio, durante el que las campanas doblaron cien veces en todos los templos armenios del planeta en recuerdo de los nuevos mártires, desde Jerusalén a Damasco, Teherán, Moscú, Buenos Aires o Nueva York. Además, también tañeron a la misma hora en la Catedral de la Almudena de Madrid, Notre Dame de París, la Catedral de San Basilio en Moscú o las catedrales de Berlín y Colonia.

En el acto estuvieron representadas las iglesias cristianas de todo el mundo, desde católicos a ortodoxos, protestantes y coptos, incluido el Vaticano, quien envió al cardenal Kurt Koch, a cargo del dicasterio para la promoción de la unidad entre los cristianos.

Entre los cientos de periodistas que cubrieron el evento, figuraba también un grupo de reporteros turcos, que comentaron que, pese a la falta de reconocimiento por parte de Turquía, la heredera del Imperio Otomano, el odio ha dado paso a la amargura y la desconfianza.

El acto cumbre del centenario tendrá lugar hoy, viernes, en el complejo memorial de Tsitsernakaberd, al que asistirán, además del líder armenio, Serge Sargsián, los presidentes de Rusia, Vladímir Putin, y Francia, Francois Hollande.

Sargsián instó esta semana al presidente turco, Recep Tayip Erdogan, a aprovechar la simbólica fecha para normalizar las relaciones entre ambos países, es decir reconociendo el genocidio y abriendo la frontera común.

Al respecto, Putin aseguró que el genocidio armenio “es uno de los acontecimientos más terribles y dramáticos en la historia de la humanidad” y subrayó que el exterminio por motivos étnicos no puede ser justificado.

Los armenios acusan a las autoridades otomanas de planificar la aniquilación sistemática de su minoría armenia, que habría comenzado simbólicamente el 24 de abril de 1915 con la detención de varios cientos de intelectuales en Constantinopla (la actual Estambul), entonces capital del Imperio Otomano.

Turquía anunció que también recordará a los “armenios otomanos” caídos hace cien años, pero Erdogán niega rotundamente que esas muertes puedan ser catalogadas de genocidio, ya que durante la primera contienda mundial también murieron muchos musulmanes.

De hecho, al igual que hiciera con el Vaticano tras el sermón del pontífice, Ankara llamó a consultas a su embajador en Austria en señal de protesta después de que el Parlamento de ese país guardara un minuto de silencio por el genocidio armenio.

imagen y texto: www.minutouno.com

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