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SO0BRE EL TRASLADO DEL ZOOLOGICO PORTEÑO (Parte II)

Crear o no en San Benito de Palermo, en esas épocas alejado unos 5 km. del centro, fue una discusión en la que muchos quisieron aportar sus ideas. En 1883, Carlos Pellegrini, quien años más tarde sería Presidente de la Nación, le escribía desde Europa al Intendente de Buenos Aires:

"No hay ninguna Ciudad de mediana importancia que no tenga un Zoológico, que es el punto favorito de reunión de las multitudes". Finalmente, el 30 de octubre de 1888, por Ordenanza Municipal, nace el Zoológico de Buenos Aires, separado del Parque 3 de Febrero. Ubicado por fin en entre las calles República de la India y las Av. del Libertador, Las Heras y Sarmiento.

Si observamos detenidamente  estas líneas se destaca el antropocentrismo (o la sociedad carcelaria) por lo cual los animales más diversos tenían como función servir como número de variedades de un circo a los transeúntes; enjaulados en recintos no adecuados a sus necesidades, apartados de su hábitat natural, también fueron condenados a toda clase de barbaridades.

Muchos enfermaron con la demencia de inescrupulosos que vendieron “comida para animales” ante algunas autoridades que se la pasaron viendo otro canal. Primero fueron concesionarios, luego al ser concesionado el predio fueron las empresas que se hicieron cargo.

Un auténtico despropósito como por ejemplo sucedió en varias oportunidades que le tiraban a la jirafa bolsitas de plástico y créase o no, hasta se llegó a colgar patos con una soga de las ramas de los árboles.

“¡Comida para los animales!” una auténtica bestialidad, un asesinato legalizado o permitido para desgracia de los animales indefensos que durante 48 o 72 horas la ingesta en cantidad y calidad debían recuperarse presentando problemas gastro-intestinales por el trajín de los fines de semana.

Mucho espacio para pasear y poco para una existencia por lo menos no lamentable de los animales; el paseo en Pony, en elefante o en jirafa demostraron lo poco que les interesó hasta incluso al Presidente Carlos Pellegrini, más atento a conectar el país al mundo que la de atender la diversidad biológica que no es otra cosa que respetar los derechos todo ser vivo habitando nuestro planeta.

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