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UN EJEMPLO PARA SIEMPRE…

Aquel día de la media sanción de la ley deberá quedar como modelo que los argentinos deberíamos para utilizar para siempre.

Tan propensos para el no-debate en que lo fundamental queda de lado cuando la intolerancia reina por sobre la razón primeriando el principio del tercero excluído o cuando el adversario se convierte por ese solo hecho en enemigo, la sanción de la cámara de diputados de la Nación significa un paso adelante que reniega de los eternos encontronazos tan propensos y lamentablemente tan comunes en nuestra historia.

Cada uno dijo lo suyo y  además, el respeto por la opinión ajena fue la esencia en un tema que provocaba opiniones diferentes e incluso, hasta podría provocar la vieja costumbre de buscar imponer al otro un parecer.

Para ser sinceros no tenemos una opinión formada; son más las dudas que las certezas. Pero aquello que queremos destacar en este siglo prepotente y de posiciones tan encontradas la civilidad que reinó aún en la discordia absoluta, es algo que nos llena de esperanzas.

Cada siglo tiene sus cosas para resolver y el presente ojala sea el de la equiparación de los derechos entre hombres y mujeres cuando la movilización respetuosa esta por encima de las diferencias.

Mucho más de cincuenta años han pasado desde aquella sanción del voto femenino. En su derrotero han pasado otros temas esenciales que hacen a una sociedad más madura: el divorcio, la ley de matrimonio igualitario consagrando el derecho de decidir desde uno mismo aquello que desea fueron pasos importantes.

Hombres y mujeres se han movilizado contra los femicidios siendo éste otra prueba de madurez y más allá de algunos criterios u ofensas a la noción de Ni una Menos, nos da la esperanza que podamos resolver los argentinos nuestras cuestiones de otra manera que aquella que hemos adherido eternamente cuales la de convertir al que piensa diferente como enemigo irreconciliable.

El desarrollo de la vida también es docencia. Es enseñanza y aprendizaje. Es aprender de la experiencia propia y ajena, pero también la vida -valga la reiteración- es inclusión y por sobre todas las cosas, social.

En buena hora que los argentinos aprendamos a convivir en nuestras diferencias.

A nuestro juicio éste es el saldo de la media sanción de la ley del aborto que además como lo hemos dicho, es fundamental en el camino a la madurez como Nación.

Agradecemos al “El Día” por el video que acompaña esta reflexión.

Publicado 17.06.2018

 

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