La historia señala que ya desde principios del siglo XIX existían mataderos en este sector de Buenos Aires. Pasada la mitad del siglo, en 1867, comenzaron a funcionar en la esquina de Caseros y Monteagudo los viejos Mataderos del Sur, los cuales le dieron a este barrio su primitiva denominación de Corrales y permitieron el asentamiento de sus primeros vecinos. El Matadero del Sur fue oficialmente inaugurado el 11 de noviembre de 1872, y funcionó allí hasta principios del nuevo siglo, cuando fue trasladado a su actual emplazamiento. Un ícono entre los barrios porteños. En su haber tiene varios nombres, conocidos como «Corrales Viejos», «Barrio de las Ranas», «Barrio de las Latas», y su particular fisonomía que lo asocia invariablemente a la historia y sin ninguna duda a letras de tangos famosos. Hoy pertenece a la Comuna 4: Barrios integrados como La Boca, Barracas Nueva Pompeya y Parque de los Patricios o familiarmente Parque Patricios. Hecho por Ordenanza Municipal del 12 de setiembre de 1902.
Es la pura metamorfosis de una zona marginal. Ayer a hoy, zona de mataderos, villas de asentamientos de obreros de curtiembres, frigoríficos, zona de inmigrantes que venían a buscar la ansiada Paz que no tenían sus países de origen, y el pan ansiado en la mesa familiar. Los mil dialectos e idiomas de una zona donde el entretejido humano generó un lugar de contrastes y belleza impar entre sus parques y zonas verdes.
Lo limitan las avenidas Juan de Garay, Entre Ríos, Vélez Sarsfield, Amancio Alcorta, Lafayette y Almafuerte.
Hoy la zona se ha convertido en el Distrito Tecnológico, Con un auge inmobiliario que va en avance: sus diseños arquitectónicos compiten con antiguos edificios con aura histórica y esa versatilidad lo hace más atractivo. La inversión manda. La moda también.
Entre sus avenidas transitadas se encuentran las líneas de subtes como el Subte Línea «H» y se suman METROBÚS, (con acceso directo a la Autopista 25 de Mayo) con la salvedad de poder llegar por esta al puerto de Buenos Aires y al Aeroparque de Ezeiza.
Su epicentro y la vida urbana entre las avenidas Boedo y Entre Ríos conforman parte del encanto de esta multifacética zona comercial y cultural.
El desarrollo económico es notable tras la designación y gerenciamiento de R. García Moritán, que hoy tiene más de 450 empresas que emplean acerca de 23.000 personas en su modalidad híbrida o remota. Y de acuerdo a Ciudad 3F y su visualización existen actualmente 40 edificios de viviendas desde diciembre de 2022.
Que es el Distrito Tecnológico. La Ley 2.972 (2008) con vigencia a 2035, promueve actividades de tecnología de la información y las comunicaciones, en especial las actividades inmobiliarias.
La antigua zona es hoy un nuevo polo de oficinas, instituciones educativas con propuestas culturales y turísticas.
Sin olvidarnos del área de Salud Pública: en su barrio están instalados hospitales públicos de la jerarquía del Hospital de Pediatría Dr. Juan P. Garrahan y el Hospital Francisco Muñiz (de Enfermedades Infecciosas).
En la Comuna 4, está el afamado y reconocido mundialmente Instituto Nacional de Microbiología, ex Instituto Malbran.
Hospital Materno Infantil Ramón Sardá.
Hospital Churruca.
Hospital de Gastroenterología Dr. Bonorino Udaondo.
Instituto Visca.
Espacios Verdes
La rica historia de nuestros antiguos barrios y su transformación donde la ciencia y tecnología hacen el aporte para el crecimiento acorde a la virtualidad y su representatividad.
En 2015 se inauguró la nueva sede de la Jefatura de gobierno porteño, diseñada por Norman Foster, el edificio tiene 13.000 m2 y un auditorio para 320 personas. La misma es una obra histórica en sí, allí funcionó la Fábrica de Galletitas «Canalé», de Humberto Canalé e Hijos por más de cien años. Su fachada e instalaciones ahora actualizadas le dan un sentido de pertenencia y austeridad poco visto; tiene enfrente al histórico Parque Lezama, y el Museo Histórico Nacional, que cubre los predios de las barrancas del Parque Lezama.
INSTITUTO FÉLIX FERNANDO BERNASCONI
Belleza, excelencia educativa, historia. De Parque Patricios al mundo.
Desde 1929, en Cátulo Castillo 2750 de la Ciudad de Buenos Aires, este castillo está dedicado a la educación. Primaria, secundaria y jardín de infantes. Estilo ecléctico, palacio, castillo. Orden y directiva de quien fue su donante: Don Félix Fernando Bernasconi, que en 1905 llegó al Consejo Nacional de Educación esos bienes tan exquisitos. La misma es obra del arquitecto Juan Waldorp. La expresa orden de su mandante fue que en lugar se diera lugar a la educación y expansión en todo su campo de expresión, comprendiendo y de orden artístico. Su actividad educativa a la que sumó todo el espectro deportivo y la formación artística.
En una loma está enclavado el enorme edificio, dentro de un barrio de casas bajas, y población heterogénea, se asoma el edificio que guarda los saberes buenos para un mundo mejor. Educación, música, pensamiento, lo que es apto para una formación intelectual que integre a su alumnado al concierto del mundo en cada área de su complejo saber.
Son seis las escuelas que allí funcionan: para la educación primaria, con destino a primaria de adultos una, se suma la secundaria (para mayores de 18 años). Dos jardines de infantes, y Athos Palma: escuela de coros y orquesta.
El Museo que creó Rosario Vera Peñaloza, la educadora y pedagoga. La importancia del mismo lo demuestra que hay un piso dedicado a la misma. Pensado y ejecutado para lograr la jerarquía máxima cada piso tiene ventanas al exterior, aire y sol para la convivencia en un ambiente digno y bello, apto para alumnos y alumnas, profesores y empleados de la escuela.
En el lugar la galería que circunda los pasillos amplios, de mosaicos lustrosos que le dan una impronta única ya que comunica por todo el edificio de dos pisos. Existen dos patios centrales, ornamentados con árboles y flores que le dan su particular encanto.
Breve semblanza de un benefactor.
Quién fue Don Félix Fernando Bernasconi. Nació en 1860, en Buenos Aires. Hijo de un fabricante de calzado, Juan Bernasconi, de origen suizo como su madre Justa Bolzani.
Este importador / fabricante de zapatos daría a sus hijos una esmerada educación: primaria y secundaria terminada en Europa. Los años que le requirieron a Félix Bernasconi perfeccionar y dirigir empresas también le permitieron nutrirse en arte, culturas y experiencias que conforman su personalidad al regresar a Argentina.
Un ejemplo de entrega, trabajo y disciplina. Nada detenía sus proyectos. Dueño de un carácter afable y resuelto, ingresó a las filas de los fundadores de nuestra Nación.
Su testamento habla de sus principios, que nunca abandonó.
Su preocupación, sobre la que accionó y dejó frutos, lo muestran afable con los niños a quienes dedicaba sus esfuerzos, pero su espíritu humanitario todo lo abarcaba, fue benefactor del Hospital de Niños, el Asilo de Huérfanos, y el Asilo de Niños Desvalidos de Buenos Aires. A cada institución donó cincuenta mil pesos. Y este hombre dió a las generaciones futuras el claro ejemplo de su inteligencia y hombre austero: la obra y construcción de una obra de arte como es el Instituto Bernasconi. El Palacio del barrio de Parque Patricios.
Sus aportes al Hospital de Mujeres y al Hospital de Hombres hicieron posible su modernización y estructuras por otras de actualidad.
Su profundo amor a las infancias, lo hace benefactor con cuarenta mil pesos oro al Ospizio della Beata Vergini, de Mendrisio, y veinte mil pesos oro al instituto Rachitici, en Mendrisio, Italia. Con veinte mil pesos oro al Asilo Infantile Comunale de Mendrisio.
A los 54 años, falleció en París el 4 de Mayo de 1914.
En beneficio de la Nación, testamentariamente dejó: $4.512.939,48.
Un hombre y sus ideales llevados a cabo. Un Imprescindible.
El día 26 de septiembre de 1921 se puso la piedra fundamental del Instituto Félix Fernando Bernasconi. Sus padrinos fueron el presidente de la Nación Hipólito Yrigoyen y Dalmira Cantilo de Gallardo. Se consolidaba el gran sueño de Félix Fernando Bernasconi. El hombre que hizo posible EL PALACIO PARA UNA ESCUELA… CUATRO PISOS PARA UN SUEÑO O LA EQUIDAD EQUITATIVA.
El Instituto se inauguró el 22 de octubre de 1929.
Las calles Cátulo Castillo, Catamarca, Rondeau, y Esteban De Luca son las que bordean sus límites en el barrio Parque de los Patricios.
Sus exalumnos: Rosario Vera Peñaloza, Alicia Moreau de Justo, Juan B. Terán, Ángel Gallardo, Pablo Pizzurno, Guillermo Correa. Alejandro Agresti, Alicia Zanca, y entre otros Eleonora Wexler.
Música bajo las estrellas. Es el nombre de un teatro dentro del edificio, que, con techo movible en vidrio permitía observar las estrellas mientras la música deleitaba a los pequeños espectadores. Es una de las construcciones dentro del mismo que debió ser modificada por la humedad que filtraba y reparado para su uso convencional. Sí existieron los afortunados que pudieron disfrutarlo.
Esta joya arquitectónica fue diseñada por el arquitecto Juan Waldrorp (hijo) y podemos describirlo a groso modo:
Un macizo edificio, en estilo florentino, con influencias clásicas mostrando una simetría y perfección poco habituales, podemos también hablar de eclecticismo. Su auditorio, de cuatrocientas butacas es parte integral de esta sinfonía de belleza, apta para el juego sinfónico y teatral.
Su museo, que nombramos anteriormente fue creado por Doña Rosario Vera Peñaloza, la primera Maestra de Jardín de Infantes que contó nuestro país.
Se cuentan dos piletas de natación climatizadas, que están ubicadas en el subsuelo. Aulas de amplias dimensiones y sus ventanales que dan a los jardines del sueño hecho realidad por un hombre que soñó y plasmó un sueño: un mundo mejor, de belleza, paz y armonía, un mundo feliz, dijo A. Huxley.
Desde sus comienzos hasta la actualidad el Instituto «Félix Fernando Bernasconi» realiza la gran obra de formación humanística, intelectual y en forma cotidiana. Su objetivo: logrado.
Fuente: Camilliozzi, Rubén D. Julio – «El legado educacional del suizo Félix Bernasconi en la Argentina:
Efemérides – Patricios de Vuelta de Obligado.
Portal www.revisionistas.com.ar
Utopía es posible. Responde Félix Fernando Bernasconi.