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21 de Septiembre Aniversario del Dia de Colegiales , Invitacion para todos los vecinos, en el espacio Carlos Gardel 16 hs

Lugar: Salón de Actos del Espacio Cultural “Carlos Gardel”, sito en la calle Olleros  nº 3640 de la Ciudad de Buenos Aires.

1.       Disertaciones y comentarios a cargo de los integrantes de la “Junta de Estudios Históricos de los barrios Chacarita y Colegiales. Prof. Diego  A. Del Pino”, sobre: 

                                       a.   Un vecino del 900.

                                       b.   Patronato Español Virgen del Pilar -breve reseña de su fundación.

                                       c.    ¿Porqué se conmemora el 21 de setiembre el Dia del Barrio Colegiales?.

                                       d.   El Clown Inglés.

 

                      Con todo afecto los esperamos. Julián Ujeda Corti

 

Junta de Estudios Históricos de los Barrios de Chacarita y Colegiales “Profesor Diego A del Pino”

Fundada el 25 de agosto de 1989

 

¿Por qué se conmemora el 21 de setiembre el Dia del Barrio Colegiales?

Ante el pedido de los directores del ex -GCP14 Oeste señores Juan Cruz Noce y Claudio Augugliaro a la Junta de Estudios Históricos de los Barrios Chacarita y Colegiales, de proponer el día de cada uno de los dos barrios; el presidente Profesor Horacio Ramos, en el mes de julio de 2001 remitió una nota proponiendo el día 21 de setiembre como “Dia del Barrio Colegiales”.

Rememorando hechos y acciones realizadas por distintos integrantes de la Junta, podemos resaltar las suposiciones hechas, basadas en las antiguas referencias históricas, sobre el primitivo barrio de las “Chacritas de los Padres” y sus alrededores desde los comienzos del siglo XVII hasta la habilitación definitiva de la estación “Colegiales” del actual ferrocarril Mitre.

Las principales suposiciones efectuadas en dicha oportunidad fueron:

  1. El desprendimiento del término “Colegiales” del nombre Chacarita de los Colegiales:

En la zona próxima a la cabezada de la suerte 19, de las otorgadas a los primeros pobladores de Trinidad, los jesuitas levantaron su primitivo oratorio, casa de descanso y pequeño cementerio ubicados junto a la ranchería allí existente y que desde 1617 se las denomino las “casonas de los jesuitas”.

En diciembre de 1746 y para reemplazar esas instalaciones comenzaron a construir, en la cabecera de la suerte 20, los edificios que trascendieron, fundamentalmente, en los escritos de Miguel Cane en su libro “Juvenilia”.

Desde 1654, los sacerdotes jesuitas tenían a su cargo la educación de los jóvenes del pueblo Trinidad. Pero es en 1661 cuando el Colegio Máximo de San Ignacio comienza a funcionar en su nuevo local, en la manzana de las luces, convertido en “convictorio”, es decir con internado de pupilos. El reglamento del Colegio “ordena y manda que las vacaciones generales no pasen de dos meses, en cuyo tiempo irán a la casa de campo del Colegio (los alumnos), en compañía del Rector y estarán en ella lo menos quince días, logrando tener las diversiones que se les pueda proporcionar, para que así cobren mucho aliento para las tareas del año siguiente”.  Ello determinó que la casa de descanso, ubicada en la Chacarita, también fuera usada por los alumnos del Colegio para vacacionar.

Como consecuencia de la expulsión de la Compañía de Jesús en 1767, el Colegio dejo de funcionar y el solar donde estaban ubicadas las casonas de la Chacrita de los Colegiales pasaron a pertenecer a los distintos establecimientos educativos sucesores del Colegio Máximo de San Ignacio, que utilizaban su edificio educativo.

Así podemos recordar que en 1772 fue reabierto como Colegio Real de San Carlos; cambiando su denominación en 1773 por Real Colegio Convictorio Carolino, que sobrevivió hasta 1806.

La Asamblea General Constituyente, en 1813, creó bajo dependencia provincial, el Colegio Eclesiástico; sobre sus bases, en 1817, se creó el Colegio de la Unión del Sud. En 1823 pasó a llamarse Colegio de Ciencias Morales, pasando a depender de la Universidad de Buenos Aires (fundada en 1821), siendo disuelto en 1830, por el gobernador Balcarce.

Durante el gobierno de Rosas, el Colegio llevó una existencia precaria en manos de particulares, con algunas subvenciones del Estado. En 1836, la Compania de Jesús lo reabre con el nombre de Colegio San Ignacio; pero en 1843 es estatizado con el nombre de Colegio Republicano Federal.

En 1852, unos días después de la batalla de Caseros, el general Urquiza dispuso la reapertura del instituto con el nombre de Colegio Eclesiástico, bajo la dirección del canónico Eusebio Agüero y dependencia administrativa directa del Gobierno Provincial de Buenos Aires,

En 1863, sobre la base y la dirección del Colegio Eclesiástico, la administración federal creó el Colegio Nacional Buenos Aires, pasando en 1911, mediante Ley, a depender de la Universidad Nacional de Buenos Aires.

 

Este recuento sobre el origen hasta sus primeras décadas de existencia del Colegio Nacional Buenos Aires tiene por objeto poner énfasis sobre las características que sobresalieron como lugar vacacional de los estudiantes desde 1661. En circunstancia de ser reabierto el colegio que fuera de los jesuitas por el virrey Vértiz, con carácter de convictorio, el reglamento del Colegio Carolino estableció que la Chacra del Colegio, -en Monte Grande- sea usada como casa de descanso de los alumnos. A su vez impuso el criterio que las instalaciones de la “Chacarita” pertenecían a la propiedad de la institución educativa.

Estas dos modalidades, más las funciones de la chacra de producir para sustentar el colegio se mantuvieron hasta la creación del Cementerio del Oeste y la autorización de venta de los terrenos restantes que pertenecían a la Chacarita (Ley del 16/10/1888).

Allí está la causal del nacimiento del vocabulario vulgar de “chacarita de los Colegiales”.

 

La Chacarita de los Colegiales fue lugar de encuentro de los virreyes que llegaban al Rio de la Plata, punto de reunión de las tropas que comando Santiago de Liniers para reconquistar la Trinidad de las invasiones inglesas, y asiento de las oficinas del presidente Nicolas Avellaneda y de las tropas federales que lo respaldaban durante los sucesos de setiembre de 1880. Este último hecho culminó con el desprendimiento del término Colegiales del nombre del solar.

 

  1. El plano de urbanización del pueble de Belgrano:

Los colegiales, al trasladarse a su casa de descanso para vacacionar, solían utilizar el camino del alto y luego el camino a la Chacarita -hoy Dorrego- o la vieja traza que origino la actual Jorge Newbery para llegar a la señorial casona.

A través del tiempo, las correrías que realizaban los estudiantes, especialmente entre su “estancia” y el pueblo “La Calera”, por distintos caminos, fue la confirmación de que al conjunto de chacras se las denominara las “chacritas de los colegiales”, primitivo y verdadero nombre del popular barrio.

 

El Gobierno de la Provincia de Buenos Aires decidió, en homenaje al don Manuel Belgrano, el 23 de noviembre de 1855 asignarle el nombre de “Belgrano” al pueblo La Caldera formado alrededor de la Capilla de la Concepción de la Calera de San Francisco, en los terrenos que los franciscanos explotaban los depósitos calcáreos. Esta Capilla y la casa de descanso perdió importancia con las obras de tendido de rieles que realizaba la Compañía del Ferrocarril del Norte en 1860.

El de diciembre de 1855 adjuntó a la norma decretada el plano de urbanización del pueblo. En él se ubican los solares destinados para la plaza mayor, la Iglesia, el municipio y las trazas de sus respectivas calles. Entre ellas caben destacar Colegiales 2da. al tramo teniente Benjamín Matienzo entre Cabildo y Conde y Jorge Newbery entre Álvarez Thomas y Warnes; Colegiales a la actual avenida Federico Lacroze, Colegiales 3ra. a Teodoro García, Colegiales 4ta. a Palpa, Colegiales 5ta. a Céspedes, Colegiales 6ta. a Zabala, Colegiales 7ma. a Virrey Loreto, Colegiales 8va. a Virrey Arredondo, Colegiales 9na. a Virrey Olaguer y Feliú, Colegiales 10ma.a Virrey Avilés, Colegiales 11ra. A Virrey del Pino y Colegiales 12da. a José Hernández.

Esto merita resaltar como agrupaban a un conjunto de calles paralelas entre sí, con el nombre de Colegiales.

 

  1. La inauguración de la estación Valentín Alsina -hoy Belgrano C-:

El 17 de octubre de 1862 fue otorgada la concesión a favor de la “Compañía del Ferrocarril del Norte de Buenos Aires”, para la construcción de una línea férrea, que, partiendo de Retiro, sobre el Camino del Real, cruzara los parques nivelados del Caserón de Rosas, llegando al pueblo de Belgrano. Desde allí, bordeando el Rio de la Plata llegara al pueblo de Las Conchas (hoy Tigre), favoreciendo a todos los pueblos de la zona norte.

La construcción comenzó en Retiro y el 7 de diciembre de 1862 se inauguró la línea hasta la estación “Valentín Alsina” (hoy Belgrano “C”), alcanzando el pueblo de La Conchas en febrero de 1865.

El servicio, desde su habilitación en 1862, agilizó el tráfico de pasajeros entre Retiro y Valentín Alsina. Este motivo hace suponer que los alumnos del Colegio Eclesiástico de la Provincia de Buenos Aires reemplazaron sus clásicos viajes de utilizar carruajes por el camino del alto y luego el camino a la Chacarita por el nuevo y más rápido y cómodo servicio ferroviario. Usando posteriormente las trazas de calles abiertas, hasta llegar a la casa de campo del Colegio.

 

  1. El tendido de rieles del Ferrocarril a Campana y su primitiva parrilla con apeadero en la zona:

La empresa Ferrocarril a Campana obtuvo la concesión de construcción y explotación de una línea férrea desde la Estación Central-Recoleta hasta Campana por la zona alta del pueblo de Belgrano, pasando por San Martin, y por los terrenos bajos y anegadizos llegar al puerto de Campana. En el año 1872 se inició la construcción desde Campana y desde Buenos Aires, encontrándose las respectivas cuadrillas de obreros que venían realizando el tendido de rieles en las cercanías de Villa Ballester donde realizaron el empalme el 12 de enero de 1876. 

Al hacerse realidad el trazado del ferrocarril, las cuadrillas de obreros que venían realizando el tendido de rieles en dirección a Villa Ballester, utilizaban la playa de maniobras de la estación -hoy Belgrano R- construida entre Colegiales 10ma (Virrey Avilés) y Colegiales (Fco. Lacroze) y entre Santa Lucia (Cramer) e Ituzaingó (Moldes).

La playa de maniobra tenía un pequeño apeadero sobre la calle Santa Lucía, entre Colegiales y Colegiales 3a., al que denominaban Colegiales.

El 13 de enero de 1876 el pequeño apeadero Colegiales vio pasar el tren en su viaje inaugural conduciendo a su bordo a autoridades nacionales y a los presidentes de los directorios de las distintas empresas ferroviarias. Y desde la autorización provisoria del 22 de abril circulaban diariamente entre Buenos Aires y Campana dos trenes de ida y dos de regreso, los cuales tardaban poco menos de tres horas en hacer el trayecto.

En 1908 el Estado Nacional expropio terrenos al noreste de la traza existente para construir la segunda via.

Recordemos que esta empresa cambio tres veces su denominación: Ferrocarril Buenos Aires a Rosario (FCBAR), Ferrocarril Central Argentino (FFCA) y Ferrocarril Gral. Mitre.

 

  1. La habilitación de la estación ferroviaria “Colegiales”:

Por encontrarse algunas estaciones sin terminar, el servicio entre Buenos Aires y Campana fue autorizado con carácter provisorio a partir del 22 de abril de 1876. Entre ellas se encontraba la estación próxima a la calle Colegiales.

Recién el 17 de abril de 1898 el Ferrocarril Central Argentino habilitó la Estación Colegiales en el lugar donde funcionaba el viejo apeadero Colegiales.

 

  1. El libro “Juvenilia” y el año de ingreso al Colegio Nacional Buenos Aires del autor, Doctor Miguel Cané:

Miguel Cané (27-1-1851/5-9-1905) ingresó en 1863 al recién creado Colegio Nacional Buenos Aires por decreto 5447 del 14 de marzo de 1863. Se graduó de bachiller en 1868,

En 1882 escribió en Venezuela, sus memorias de “cosas de jóvenes”, en “Juvenilia”. Del texto de este libro nos interesa en particular, para las suposiciones analizadas, resaltar el “qué” de los capítulos 24 al 28.

En ellos, Cané, describe dónde y cómo pasaban sus vacaciones los alumnos de su colegio.

En “su casa de campo, conocida como chacarita de los colegiales y que mas tarde, al perder el último término de su denominación, adquirió tanta fama por los acontecimientos de junio de 1880”.

Las principales actividades en la casona las simplifica, desde leer novelas libremente, dormir la siesta, buscar camuatí (panales silvestres).

La actividad juvenil, más vinculada con nuestro barrio, abarcaba desde el viejo pleito de la municipalidad de Belgrano sobre la propiedad de los terrenos o con sus vecinos, en cosas de jóvenes, que realizaban los colegiales a través de los tiempos.

Las que más destaca son la provocación de la persecución por parte de la partida policial, las expediciones expropiatorias de sandías y melones contra los vascos; y las relaciones sociales en las vecindades.

La descripción del compañero y de la “chinita” que lo consumía de amor, no solo a él, sino a varios de sus colegas, que solían pasar frente al rancho de la familia, animados por locas esperanzas (a solo unas 20 cuadras de la casona).

En el baile, como acto de relaciones sociales, nos relata con detalles esa fiesta humilde y graciosa que se realizaba en casas de las vecindades de la casa de campo.

Y cerrando con comicidad, narra el divertido episodio del regreso del baile ante el apuro de no ser denunciados ante el vicerrector.

 

Conclusiones:

Todas estas suposiciones dieron fundamento, a la propuesta efectuada, de adoptarse como fecha origen del barrio el año 1863, en conmemoración del ingreso de Miguel Cané al Colegio Nacional Buenos Aires.

Y, en base a la persistencia de mencionar con el popular término “Colegiales” a la zona, establecer el 21 de setiembre como Día del Barrio Colegiales, en homenaje a todos los estudiantes que dieron vida con sus travesuras y actividades sociales a esta zona.

Es por ello, que mediante por Ley 1060 del 18 de setiembre de 2003 de la Ciudad de Buenos Aires, se instituyo el día 21 de setiembre como el Dia del Barrio de Colegiales en recordación a los estudiantes que vacacionaban en las casonas ubicadas en el viejo y primitivo barrio Chacrita de los Colegiales.

 

                                                 Buenos Aires, Setiembre de 2019.

 

 

                                                 Profesor Julián C. Ujeda Corti

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