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Recorriendo nuestra ciudad. La Iglesia de San Ignacio de Loyola es la más antigua de la Ciudad.

La Iglesia de San Ignacio es la más antigua de la Ciudad, se levanto por los jesuitas entre 1686 y 1722, se encuentra ubicada en la Manzana de las Luces.  Quienes edificaron esta bellísima iglesia fueron los arquitectos jesuitas Krauss, Bianchi y Prímoli. El 21 de Mayo de 1942 la iglesia de San Ignacio fue declarada Monumento Histórico Nacional.

Aquí encontramos los túneles construidos en la época colonial. Luego de la expulsión de los jesuitas de América en 1767, en los edificios de la iglesia se instalaron la Escuela de Medicina, la Biblioteca Nacional y la Universidad de Buenos Aires.

A fines del siglo XVIII funcionó como catedral de la Ciudad y se convirtió en cuartel militar durante la resistencia a la invasión inglesa de 1806. Algunas características singulares de esta iglesia, que comparte únicamente con la Catedral Metropolitana de Montevideo, son la cúpula sobre tambor cuadrangular, en el crucero, y la doble altura de las naves laterales, muestra influencia del barroco bávaro. El altar mayor, original del siglo XVII, fue tallado en madera y dorado posteriormente por Isidro Lorea.

 

QUIÉN FUE SAN IGNACIO DE LOYOLA
El Santo Patrono de la iglesia de la Manzana de Las Luces. Ignacio de Loyola.
Soldado y sacerdote español.
Nacimiento:  23 de octubre de 1491, Azpeitia, España.
Falleció:   31 de julio de 1556, Roma, Italia.
Educación:   Universidad de Alcalá de Henares, Madrid. España Universidad Pública. Universidad de París. Otros.
Hablamos del fundador de la Compañía de Jesús. Fue el primer general de la Orden. La orden por él creada profesa votos de pobreza, castidad y obediencia. San Ignacio nos llama al  acatamiento irrestricto al Papa.
Las virtudes donde sobresale este hombre decantan en:  Misericordia, Paciencia y Piedad.
Nos ha dejado en sus escritos y ejemplo, una guía práctica para seguir a Jesucristo.
«Ejercicios Espirituales». El compendio donde nos comunica cómo llegar a la santidad. Cómo realizarlos. Cómo vivenciarlos. «Todo para mayor gloria de Dios.», el lema que acompañó su camino terrenal.
El «Discernimiento ignaciano». Cómo hacerlo.
1. Tratar de ser «indiferente». Es decir, sentirse libre para obtener un resultado.
2.  Pide la ayuda de Dios.
3.  Sopesa los variados «movimientos» dentro de tí mismo, para ver cuál se origina en Dios.
4.  Si no hay una respuesta clara, puedes recurrir a otras prácticas sugeridas por Ignacio.
¿QUE ES EL DISCERNIMIENTO IGNACIANO?
Es el método que nos ayuda distinguir entre esos movimientos interiores que también incluyen las propias inclinaciones y la libertad de cada uno, para poder vislumbrar, entre todas ellas, la verdadera voluntad de Dios en la vida personal.
Entre 1795 y 1810 fue construida la Santa Casa de Ejercicios Espirituales San Ignacio de Loyola, por iniciativa de la santiagueña Maria Antonia de Paz y Figueroa (mama Antula). Hasta la fecha se conserva intacto, en la Avda. Independencia 1100 entre Salta y Lima, en el Barrio de Constitución. Detrás de sus muros históricos, se alzan claustro, capillas y patios construídos entre los siglos XVIII y XIX. La obra de referencia fue ejecutada por Juan Campos y Antonio Masella.
La Casa de Ejercicios Espirituales fue habilitada  (sin concluir) en el año 1799, en el que fallecio Mama Antula (como la llamaban familiarmente los nativos de Santiago del Estero).
La obra significativa, tiene diferentes tipos de patios, y claustros que lo circundan, simbólicas y arquitectónicas propias. La obra de San Ignacio de Loyola, sigue en pie de la mano de la beata y venerada María Antonia Paz y Figueroa, que siendo fiel a las enseñanzas de Ignacio de Loyola, llevó su legado por donde pasaba, con su manto negro, sus pies descalzos y su cruz de palo en la que se apoyaba.
Es de hacer notar que la hoy beata, (Santa mujer decimos nosotros) daba los ejercicios a quien quisiera escucharlos y practicarlos. No distinguía entre pobres y poderosos, lo único que requería de su público era la atención debida y el respeto hacia tan gozosa experiencia y cambio que se lograban con ellos. Los Ejercicios Espirituales eran requeridos desde cualquier parte del mundo, en tanto Mama Antula era una avezada lectora y escritora, requerida por personajes de la época, como la Emperatriz Catalina de Rusia, con quien mantenía  amistad epistolar. El misterio que revelaban los ejercicios del Santo nos hace pensar en nuestros días (2023), que el precursor de técnicas de cambios y rumbos tan a la mano entre gurúes y maestros, lo había incorporado a la espiritualidad eterna, que desarrolló tan magistralmente Ignacio en los siglos pasados.
Los devenires históricos hicieron que los jesuitas fueran expulsados de nuestras tierras, no obstante, siempre en algún lugar la luz que dejaban los Ejercicios Espirituales fue comunicada y expandida a los otros como medio y método de crecimiento espiritual. Gracias San Ignacio de Loyola por dejarnos un regalo tan contemporáneo y regio como lo son Los Ejercicios Espirituales…  Gracias Mama Antula por preservarlos y continuar el camino que dejó su legado, que llega a nuestros días. 

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